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Cómo hacer en casa jabón artesanal con sosa

El jabón artesanal puede emplearse para el cuidado personal o, con ligeras modificaciones, como producto de limpieza. Las combinaciones son infinitas.

Elaborar un buen jabón puede equivaler, guardando las distancias y siempre manteniendo los pies en el suelo, a destilar una esencia con la sofisticación evocada por Patrick Süskind en El perfume.

Un jabón casero confeccionado con sentido común no sólo ahorra dinero; enriquece nuestra experiencia durante su elaboración y nos reencuentra con el uso de jabones y esencias naturales.

Ingredientes

Los elementos necesarios para confeccionar jabón con sosa cáustica son fácilmente adquiribles; a excepción de la sosa, el resto de los ingredientes y utensilios empleados en el jabón suelen estar presentes en casa:

  • Medio kilogramo de sosa cáustica. La sosa, o hidróxido de sodio, es la base química empleada por las industrias del papel, los tejidos y lo detergentes. Es un material corrosivo que suele emplearse en forma sólida o como una solución al 50%. Es imprescindible seguir los consejos de utilización de la sustancia: evitar la inhalación o su contacto con la piel, los ojos o la ingestión. También es necesario evitar su manipulación ante niños.
  • Glicerina: si se prefiere evitar el uso de hidróxido de sodio, la glicerina sirve como sustitutivo. Es habitual su empleo en cosméticos y medicamentos, especialmente jarabes.
  • Tres litros de agua.
  • Tres litros de aceite de oliva virgen.

Precauciones básicas

  • El jabón artesanal puede elaborarse como elemento decorativo o aromático, o como producto de limpieza para el hogar. Si lo que se pretende es elaborar jabón para el cuidado personal, es necesario documentarse previamente y asegurarse de que tanto el hidróxido de sodio como la glicerina o cualquier otro aditivo han sido concebidos para su uso en productos cosméticos. Es recomendable usar sosa cáustica diluida.
  • Es imprescindible trabajar en un ambiente bien ventilado y contar con documentación siempre a mano para asegurarse de que se sigue un proceso que no provocará ningún riesgo.
  • La sosa cáustica es un material corrosivo que no debe entrar en contacto con la piel. Para evitarlo, se recomienda usar gafas protectoras y guantes.
  • Debe evitare el uso de recipientes metálicos para realizar la preparación, que puede llevarse a cabo, por ejemplo, en un recipiente de barro. Usar un utensilio metálico para manipular el contenido del recipiente durante la elaboración del jabón.
  • No emplear las herramientas usadas para elaborar jabón en otros quehaceres. Una vez preparado el jabón, ni niños ni animales domésticos deben entrar con contacto con las mezclas cáusticas.
  • Evitar la elaboración de jabón mientras se está cocinando o realizando otra actividad que requiera especial atención.

1. Elaboración del jabón de sosa cáustica

  • Disolver la sosa en agua. Se debe agregar lenta y cuidadosamente, para evitar generar vapores tóxicos. El hidróxido de sodio liberará calor durante varias horas, hasta enfriarse definitivamente. Importante: verter la sosa cáustica en el agua y nunca a la inversa. El líquido vertido de forma brusca en soda puede provocar incluso explosiones. Además, la sosa cáustica vertida correctamente dentro del agua aumenta su temperatura por encima de los 80 grados, por lo que es necesario emplear un recipiente resistente al calor (barro, por ejemplo).
  • Cuando la sosa cáustica se haya enfriado, verter el aceite de oliva virgen poco a poco. Es preferible realizar este proceso en un barreño, con cuidado de no salpicar y usando guantes. Remover la mezcla de aceite e hidróxido de sodio con una paleta de madera, siempre en el mismo sentido, durante al menos una hora. Poco a poco, la solución creada empezará a espesarse.
  • Una vez el jabón artesanal se ha endurecido lo suficiente, aunque conserva su maleabilidad, es el momento de añadir el toque personal: como ejemplos, se puede optar por la arcilla el jugo o la esencia de alguna fruta o el jugo de alguna planta, ya sea aromática o con propiedades medicinales, como la aloe vera.
  • Mientras la solución continúa teniendo una cierta volubilidad, extraerla del recipiente usado para el proceso de mezcla con aceite de oliva y otros ingredientes y depositarla en un cajón de madera, previamente forrado con papel.
  • Antes de que el jabón resultante se haya puesto duro del todo (tras 24/48 horas), se puede cortar en trozos.
  • Dejar secar (proceso de “curación”) los jabones durante un mes. Una vez se han secado, el jabón está listo para ser usado a diario, tanto para la higiene personal como para la limpieza y desinfección de todo tipo de suelos y superficies.

2. Cómo elaborar jabón de glicerina

Por las características de la glicerina, este tipo de jabón puede carecer de dureza y desintegrarse fácilmente.

  • Comprar glicerina neutra. Derretirla al baño maría. Remover con cuidado y siempre en la misma dirección, para evitar la creación de espuma.
  • Una vez derretida la glicerina, agregar aceite de oliva y los ingredientes por los que se haya optado.
  • Para conseguir un jabón de glicerina más sólido, puede usarse cera de abeja. Basta con añadir alrededor de 30 gramos de cera de abeja derretida por cada 500 gramos de jabón de glicerina derretido.
  • Dejar secar y repetir el proceso explicado con el aceite de sosa cáustica (verter en el molde de madera forrado con papel; cortarlo una vez se haya solidificado completamente; curar durante unas semanas antes de usar).