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Váteres para nómadas: 10 WC baratos, portátiles y ecológicos

El váter se reinventa para hacerse autónomo y portátil sin descuidar la higiene ni el entorno, tanto por necesidades de estilos de vida frugales y móviles como para extender los beneficios del saneamiento en los lugares más pobres.

El váter portátil abandona su nicho e interesa a usuarios y empresas en busca de mercados con potencial:

  • países en desarrollo: promover el saneamiento higiénico donde no existen agua corriente ni alcantarillado; 
  • nuevo nomadismo y vida sencilla: proporcionar una solución a quienes viven en pequeños espacios sin conexión a servicios.

Sanitarios portátiles para entornos móviles y autosuficientes

Entre los usuarios más interesados en la nueva generación de inodoros “off-the-grid”, se encuentran los entusiastas de las casas pequeñas, así como residentes y usuarios de autocaravanas, botes y pequeños espacios.

La innovación en inodoros portátiles se nutre tanto de la legión de nómadas en busca de una mínima comodidad doméstica, como de organizaciones e instituciones que quieren reducir la contaminación y las enfermedades relacionadas con la falta de un sistema de saneamiento básico.

Cuando Bill y Melinda Gates se sentaron con sus asesores para elegir proyectos filantrópicos con impacto inmediato sobre el nivel de vida de los más pobres, los expertos recomendaron mejorar el saneamiento básico en el mundo.

Así empezó la carrera del fundador de Microsoft para reinventar el váter y, sobre todo, traerlo a los lugares donde su ausencia deriva en epidemias y millones de muertes, sobre todo infantiles.

Objetivo: llevar el váter adonde no llegan los sistemas de saneamiento

Más de un tercio de la población mundial no tiene acceso a una innovación tan básica como a un sistema de saneamiento de aguas fecales, consistente en un retrete para evacuar y tratar excrementos y orina, para evitar infecciones y contaminación ambiental que, una vez en el agua, se convierte en el principal foco de epidemias de zonas urbanas en países en desarrollo.

Pero la mejora tecnológica del váter -retrete, sanitario, inodoro, wáter, wc, escusado…- y su infraestructura no suscitan interés sólo a la Fundación Bill & Melinda Gates, o a los principales fabricantes de inodoros y sistemas de saneamiento domésticos y comunitarios.

(Imagen: gráfico de The Humanure Handbook, de Joseph Jenkins, libro de cabecera para crear y gestionar inodoros compostadores)

Más allá del gris, aburrido y poco agradable mundo de los retretes, se esconde una legión de entusiastas e inventores (desde profesores universitarios a diseñadores industriales, además de amateurs) que pretenden crear un váter pequeño, ligero, transportable, capaz de gestionar residuos fecales de una manera higiénica y no contaminante.

Cuando no hay tuberías ni fosa séptica

Como ya ha constatado el propio Bill Gates, no es tan fácil reinventar el retrete, sobre todo cuando se trata de emular las condiciones sanitarias de un desagüe controlado y no contaminante debido al coste de la infraestructura requerida, se trate de un tanque séptico debidamente mantenido o una red de tuberías conectadas a una planta de tratamiento municipal.

Pero el interés por un inodoro portátil, higiénico y ecológico no se circunscribe únicamente a los lugares donde su implantación tiene un impacto inmediato sobre las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

También en los países ricos, los simpatizantes del nomadismo postmoderno y la vida sencilla demandan una solución de saneamiento de aguas fecales tanto para ellos como para los lugares que visitan: moradores de casas pequeñas, embarcaciones, caravanas, autocaravanas, instalaciones temporales, gestores de letrinas en parques naturales y un variado tipo de nómadas contemporáneos se interesan por un váter pequeño, higiénico, ecológico, transportable.

El reto de reinventar el inodoro

Para acelerar la innovación en un terreno aparentemente tan poco atractivo para atraer emprendedores brillantes como el de los inodoros, la Bill & Melinda Gates Foundation creó en 2011 una competición abierta a cualquiera, el Reto para Reinventar el Váter, RTTC en sus siglas en inglés.

Desde entonces, los resultados han sido prometedores, con diseños que innovan en muchos parámetros, aunque con un coste de producción muy elevado, todo un escollo si lo que se pretende es crear un sistema no sólo portátil y ecológico, sino también económico.

Váteres sostenibles y “high tech”, aunque costosos

Por ejemplo, el ganador del concurso Re-Invent the Toilet Challenge-RTTC de 2012, un equipo del Instituto de Tecnología de California, ideó un inodoro propulsado con energía solar capaz de transformar residuos fecales en combustible para cocinar (hidrógeno y electricidad). El principal inconveniente del diseño es su coste de producción, calculado en 1.000 dólares.

Otros modelos incorporaban:

  • un mecanismo ideado por la universidad británica de Loughborough para producir carbón biológico, minerales y agua limpia (diseño que se llevó el segundo premio); 
  • un sistema de la universidad de Toronto para esterilizar heces y orina, convirtiéndolos en agua limpia y fertilizante (tercer premio);
  • o un inodoro presentado por el instituto suizo Eawag y la firma de diseño austríaca EOOS que, hablando en términos informáticos, cuenta con una nueva interfaz de usuario.

Próxima frontera: inodoros económicos y de “diseño libre”

Entre las tecnologías impulsadas por el certamen, que celebró su última edición y feria en Nueva Delhi, India, en marzo de 2014, hay membranas que descomponen la materia fecal acelerando su oxidación -calentándola hasta 374 grados celsius e inyectando oxígeno-, o mecanismos que estimulan la carbonización hidrotérmica de los residuos (oxidar las heces a altas temperaturas y presión).

Pero los modelos ganadores y los otros presentados en la exposición Reinvent the Toilet Fair de 2012 y 2014 centraron sus esfuerzos en el diseño y los resultados, olvidando sus costes de producción a gran escala.

Jason Kass explicaba en The New York Times que, al impulsar la búsqueda de una solución adecuada de inodoro para los más desfavorecidos, Microsoft ha priorizado un modelo de innovación tecnológica que no escatima en recursos y experimentación, pero que ha olvidado insistir en la importancia de los costes.

El mejor incentivo: un mercado mundial de retretes portátiles

Según la dinámica de las economías de escala, la producción en masa reduce el coste del producto; esta reducción, no obstante, se relativiza con tecnologías muy sofisticadas, mientras materiales baratos y soluciones “analógicas” son más sencillas de producir a bajo coste sin renunciar a la calidad.

Bill Gates cree que los retretes “high-tech” son prometedores, pero reconoce que “la rentabilidad de este tipo de soluciones es incierta”. 

En otras palabras: nadie puede costearse un váter que logra tratar residuos fecales de manera higiénica y ecológica, aunque a mayor coste que los inodoros de gama alta disponibles en el mundo desarrollado.

Inodoros compostadores “hazlo tú mismo” y modelos comerciales

Entre los logros del proyecto de la fundación de Gates para reinventar el retrete, destaca la atención lograda en todo el mundo sobre una temática tan poco atractiva como despojada de auténtica innovación en las últimas décadas.

Parques naturales, instalaciones provisionales -desde conciertos y exposiciones a obras-, así como viviendas mínimas o sobre ruedas, carecen de presupuesto e infraestructura para conectar con garantías un inodoro a una fosa séptica o a un sistema de tratamiento municipal.

Los sanitarios diseñados para este tipo de situaciones varían:

  • desde el poco costoso pero molesto contenedor que recolecta los residuos y atenúa los olores con serrín o procesos naturales de filtrado y aceleración de la descomposición -usando serrín, pasto seco, plantas, productos químicos, etc.;
  • hasta los más pequeños y manejables váteres de compostaje con contenedor cerrado, más efectivos reteniendo los olores y gestionando el vaciado del depósito, a menudo con capacidad para hasta 18,9 litros (5 galones) de agua y residuos fecales.

“Humanure”: convertir un potencial problema sanitario en estiércol de calidad

Los numerosos inodoros portátiles con depósito extraíble para deshacerse de los residuos de manera controlada son el paso previo al váter del futuro, que según la Fundación Bill & Melinda Gates debería tener las siguientes características:

  • capacidad para eliminar gérmenes de los residuos fecales y recuperar recursos útiles una vez esterilizados: energía, agua limpia y nutrientes (que pueden usarse como fertilizante o “humanure“, “estiércol humano”);
  • capaz de operar sin conexiones a instalaciones de agua; acceso a fosa séptica alcantarillado; o a líneas eléctricas;
  • funcionaría con un coste inferior a 0,05 céntimos de dólar por persona y día;
  • promovería un sistema de saneamiento fácil de gestionar y rentable económicamente;
  • se convertiría en un producto de nueva generación con categoría aspiracional, que todo el mundo querría usar, tanto en países desarrollados como en desarrollo.

Cuando se vaciaban a mano las fosas sépticas de los edificios

Por el momento, los principales inodoros portátiles con depósito extraíble mejoran las prestaciones y suprimen las principales molestias de los retretes hasta ahora más usados en pequeñas cabañas, retiros y emplazamientos sin conexión a agua ni fosa séptica: orinales, cubos y orificios con salida a depósitos que deben ser vaciados manualmente, como ocurría en las ciudades hasta inicios del siglo XX.

En su relato autobiográfico sobre sus inicios como escritor en el París de los años 20 París era una fiesta, Ernest Hemingway se refiere a las carretas que se paseaban por las calles, vaciando las fosas sépticas de cada finca, con los consiguientes malos olores presentes en el ambiente hasta bien entrado el día.

Para cualquiera que no haya conocido un mundo sin váter moderno, los retretes con depósito manual que no está cerrado al vacío son asociados a los inodoros portátiles instalados en conciertos y ferias, o a los presentes en algunos parques naturales.

Inodoros compostadores “hazlo tú mismo”

No obstante, hay métodos caseros (DIY, “hazlo tú mismo”) para instalar un inodoro “compostador”: consiste en una plataforma conectada a un depósito donde los residuos fecales son mezclados con serrín o compuestos similares para reducir los olores.

A continuación, estos residuos pueden ser tratados y usados como fertilizante orgánico de gran calidad, conocido como “humanure”.

Laura Allen, experta en reaprovechamiento de aguas grises y tratamiento de restos fecales en viviendas autosuficientes, nos mostraba hace ya unos años el inodoro compostador de la casa de Oakland, California, que comparte con otros miembros del grupo Greywater Guerrillas.

(Imagen: portada de la tercera edición -2005- de The Humanure Handbook)

Allen nos enseñó el provechoso resultado del inodoro: compost de la mejor calidad, “humanure”, dado su origen.

Manual del retrete que convierte desechos en humus

Existen manuales, consejos y recursos para construir uno mismo inodoros compostadores, que aconsejan sobre cómo relativizar las principales molestias y cómo tratar los desechos hasta que se convierten en humus de primera calidad para el jardín.

Joseph Jenkins escribió en 1995 el que sigue siendo el libro de cabecera sobre “humanure”, The Humanure Handbook (PDF de la primera edición).

El váter compostador propuesto por Joseph Jenkins consiste en un cajón con asiento y tapa de inodoro convencionales, mientras en el interior del cajón se deposita un cubo de plástico.

Usar un retrete compostador y la ceremonia del té

Después de cada uso, el usuario deposita materia orgánica sobre los restos fecales, siguiendo un proceso similar a un compostador convencional. Para combatir los olores, Jenkins recomienda serrín o materia orgánica similar.

Una vez lleno, el cubo de plástico puede vaciarse en un compostador de mayor tamaño situado en el jardín, donde se puede acelerar la descomposición de la materia orgánica en humus incluyendo hongos (levaduras de cerveza, vertiendo cerveza sobre la pila, etc.), lombrices de vermicompostaje, etc.

El compost de restos fecales -humanos o animales- se convierte en buen humus añadiendo serrín, pasto seco, cáscaras de frutos secos o de coco, restos de la aceituna (alpechín y huesos), cartón y materia orgánica similar.

La importancia de depositar la orina en contenedores aparte

Los restos se convierten en compost con mayor rapidez si se evita que la orina humedezca la pila, al tratarse de un líquido estéril que no añade nutrientes y ralentiza el proceso de descomposición en humus. 

Además, mantener compost seco e inaccesible a niños y animales previene la proliferación enfermedades diarreicas como el cólera, que gobiernos e instituciones como la Fundación Bill & Melinda Gates tratan de erradicar.

La principal ventaja de los inodoros compostadores diseñados por uno mismo siguiendo instrucciones básicas como las de Joseph Jenkins es la autosuficiencia del sistema de saneamiento, que no requiere mucho espacio, electricidad, agua o mantenimiento intensivo.

Su principal inconveniente: la sensación, cada vez que vamos al baño, de que sólo una capa de restos orgánicos -serrín o similar- nos separa de una pila de restos fecales.

Un proyecto “hazlo tú mismo”: un excusado para producir estiércol de calidad

Existen pequeñas empresas que proporcionan un kit como el sugerido por Joseph Jenkins, que consiste en un cajón de madera con tapa de inodoro y varios cubos de plástico que incluyen acelerador de compostaje.

Es el caso de los sanitarios compostadores de Loveable Loo.

Proliferan alternativas comerciales más tecnológicas al váter compostador, de reducido tamaño y contenedor cerrado para evitar molestias. Muchos diseños económicos incorporan un sencillo mecanismo divertidor de orina para facilitar la gestión de desechos y evitar problemas con líquidos y humedad.

Enumeramos a continuación algunos de los modelos y tecnologías disponibles para evacuar y almacenar desechos humanos, populares en pequeños espacios -estáticos o móviles- sin fosa séptica ni conexión a redes de alcantarillado.  

1. Inodoro compostador DIY (hecho por uno mismo) 

Económicos y eficientes, al no requerir electricidad, agua o mantenimiento intensivo. Cualquiera puede construir un inodoro compostador a un coste cercano a cero. 

El éxito de este sistema depende del cuidado del usuario, que debe añadir materia orgánica -serrín, cáscaras de frutos secos, desechos de la aceituna, cáscara de coco triturada, papel o cartón triturados, etc. en función de lo abundante en cada lugar- cada vez que usa el servicio para acelerar la descomposición y eliminar los olores.

Se recomienda controlar el nivel de líquidos usando un separador de orina o añadiendo compuestos orgánicos que vuelven a secar la materia en descomposición, que así se convierten en humus con mayor rapidez.

(Vídeo: inodoro compostador DIY diseñado por Laura Allen y la Greywater Guerrilla en Oakland, California)

2. Váter portátil químico Dometic

Popular entre usuarios de autocaravanas y botes, espacios reducidos donde resulta crucial controlar los olores.

Compactos y de plástico, incluyen dos partes, un váter compacto con tapa en la parte superior y un depósito inferior extraíble para vaciar los restos fecales, una vez lleno.

Usa formaldehído, un compuesto volátil que elimina los olores orgánicos pero, a cambio, impregna la estancia con un penetrante olor químico.

Recomendado para su uso a corto plazo o en viviendas o vehículos que priorizan la itinerancia.

3. Cubo compostador Reliance Luggable Loo (18,9 litros, 5 galones)

El inodoro portátil más básico y sencillo de mantener, aunque también el más proclive a emitir olores con un uso poco atento.

Se trata de un cubo de poco menos de 20 litros (20 galones), idéntico a un cubo de pintura grande que, a diferencia de éstos, incorpora una pequeña taza y tapa de plástico, para que el contenido permanezca cerrado hasta un nuevo uso.

El único modo efectivo de reducir olores, líquidos y humedad, así como de acelerar la compostación, consiste en incluir serrín y otros restos vegetales, que añaden nitrógeno a la mezcla y contribuyen a la creación de un buen fertilizante orgánico.

4. Inodoro incinerador de restos Incinolet

En Incinolet es un inodoro de acero inoxidable y aspecto industrial, que funciona con lo más parecido en el mundo de los sanitarios para un estilo de vida móvil a las cápsulas de café o cartuchos de impresora.

Antes de usarlo, el usuario coloca una especie de filtro (similar a un filtro de café), que después de su empleo desaparece en el contenedor del fondo del aparato al pisar un pedal lateral.

La cámara inferior incinera los restos acumulados usando un calentador eléctrico. Un conducto al exterior expulsa el vapor de la combustión y los olores. 

Entre sus inconvenientes: es costoso, usa mucha electricidad -como cualquier electrodoméstico con una resistencia eléctrica, y la de este aparato cuenta con 3.500 vatios- y hace mucho ruido cuando está en uso.

5. Inodoro compostador de plástico Sun-mar

A diferencia de los váteres compostadores DIY, los Sun-mar incluyen un sistema que mezcla los restos fecales con material orgánico añadido, compactándolos en un compartimento estanco.

Al convertirse en compost en un período más corto, los restos fecales no emiten olores. Su tamaño, facilidad de uso y resultados le han otorgado popularidad en caravanas, cabañas en la naturaleza, casas pequeñas o botes con ciertas dimensiones.

Requieren un pequeño “desagüe de emergencia” para evacuar el exceso de humedad cuando el líquido acumulado supera la capacidad del evaporador. 

Existe un modelo de 12 voltios preparado para funcionar con un panel solar o un pequeño molino de viento.

6. Inodoro compostador Mulltoa 65

El inodoro compostador sueco Mulltoa cuenta con un diseño próximo a un inodoro convencional, como también lo son su facilidad de uso y mantenimiento.

El compartimento de evacuación abre su trampilla cuando el usuario se sienta, mientras al cerrar la taza se activa el mecanismo de acero que elimina los líquidos y compacta los restos sólidos, almacenándolos en una cámara que retiene materia orgánica y olores.

Un indicador electrónico avisa cuando el depósito está lleno.

7. Envirolet: váter compostador con una sola cámara

A diferencia de sus competidores, el Envirolet no incluye un tambor -donde se mezclan los restos orgánicos- separado del compartimento donde éstos son compactados, sino que todo permanece en una misma cámara.

El diseño de Envirolet lo aproxima a los inodoros compostadores “hazlo tú mismo”: el compartimento inferior no mezcla el contenido con cada uso, lo que según los técnicos de la marca acelera el proceso de descomposición en humus.

Un ventilador y un calentador eléctrico previenen los malos olores, mientras el contenedor tiene capacidad para varias semanas sin necesidad de ser vaciado.

Su principal inconveniente: el precio. Es todavía más caro que los modelos competidores (se vende por 2.379 dólares en Amazon). 

Los comentarios de usuarios tampoco son halagüeños y critican la gestión deficiente de la condensación de líquidos, si bien Lloyd Alter, de TreeHugger, tiene una opinión más positiva.

8. Inodoro portátil con adaptador de batería Thetford Porta Potti

Manejable, ligero y más económico que los inodoros compostadores eléctricos.

Al tratarse de un modelo químico, el sistema cuenta con las ventajas e inconvenientes del inodoro de Dometic: el formaldehído elimina los olores de los desechos, al precio de imponer su penetrante olor químico.

Por su carácter compacto y fácil de operar, ha encontrado su mercado en vehículos recreacionales y cabañas en el bosque, casas-árbol, etc. Entre los 130 y los 250 dólares (Estados Unidos).

9. Váter compostador Air Head

Sus usuarios destacan su diseño compacto, ideal para espacios comprimidos, sencillo de mantener, con taza próxima a la comodidad de las convencionales y de cierre hermético, así como espacioso depósito compostador.

La principal ventaja es la eficiente gestión de los residuos acumulados, que no emiten olor ni siquiera en pequeños espacios como botes y autocaravanas. En torno a 1.000 dólares en Estados Unidos.

10. Váter compostador con depósito de gran capacidad Nature’s Head

Diseñado para casas pequeñas, caravanas, cabañas, casas árbol, etc., al no requerir desagüe ni más instalación adicional que el conducto de salida para el ventilador.

Incluye compartimentos de gran capacidad para líquidos y sólidos. Es fácil de desmontar para el vaciado. En el rango de los 1.000 dólares.

  • Albert Lleal

    El formaldehído es un producto tóxico. Se usa en multitud de ámbitos, entre ellos los de los productos de desinfección. Y se utiliza porque una pequeña cantidad de formaldehído desinfecta de forma muy eficiente, es decir, lo mata ‘todo’. Es letal para la vida acuática. Además se sospecha (parece que los estudios lo aseveran) que es cancerígeno por inhalación.
    Un inodoro que usa formaldehído puede ser muy práctico pero no puede denominarse ecológico.